Bitácora de abordo.

Disculparan por no haber escrito nada en la bitácora durante el último mes, pero la preparación de la regata, las regatas previas y las actividades sociales, simplemente nos desbordaron, ahora hago una recopilación de lo sucedido en esos días:

Vuelo a Sydney el día 02 de Diciembre, llegando el día 04, en cuanto aterrizo, me encuentro con mis viejos compañeros, abrazos, sonrisas, platican historias y nos ponemos a trabajar.

¡¡¡¡Han avanzado mucho!!!!, sin embargo muchos de los trabajos que se subcontrataron están retrasados, más caro que en México, ¡¡¡¡mucho más!!!!, pero igual de incumplidos, hay que corretear gente todo el día.

Terminamos con los detalles que faltan de seguridad, revisamos documentos faltantes para terminar con la inscripción a la regata. Según vas avanzando ponen un circulo en el lomo de la carpeta que es el expediente del comité de regatas para cada barco, vamos avanzando.

Llega Víctor el día 05 y los siguientes 2 días hacemos curso de seguridad y supervivencia en el mar, tal vez el mayor acierto en cuanto a cursos que hemos hecho, el primer día es teórico y al final nos aplican exámen, al día siguiente es la práctica.

Salimos con el Iataia, (Daniela, Alexis, Marc, Víctor, 3 australianos que hacen el curso con nosotros y yo), acompañados del instructor, nos hace vestir, nos ponemos botas, traje de tormentas completo y arnés con chaleco salvavidas inflable, y nos vamos uno por uno al agua, las caras de cada uno al caer al agua son de risa, día soleada, 24ºC, poco viento, tal vez fuerza 2, casi nada de ola, ¡¡¡¡por no decir nada de ola!!!!, agua a 20ºC, caes al agua y muy sácale punta procedes a jalar el dispositivo para inflar el chaleco, ¡¡¡¡en la torre!!!!, se infla y quedas como bodoque sin poder moverte, atrapado entre el chaleco inflado en exceso, y como no apretaste bien la tight strap del chaleco se te sube hasta los cachetes.

Procedes a desinflar un poco el chaleco, ¡¡¡¡¡¡hay güey!!!!!, se te paso la mano y ahora ya no es suficiente para mantenerte a flote, como puedes tomas aire y lo inflas un poco mas por el dispositivo que para esos casos trae el chaleco del lado izquierdo, las navajas que teníamos amarradas al chaleco se te atraviesan por todos lados, la lámpara de autoencendido, no la tengo bien fija y me queda en medio de los ojos, después de unos minutos, ya tienes todo más o menos acomodado y ahora a nadar como pescadito, solo con el movimiento de las manos, alrededor del barco (12 m. de ida y 12 m. de regreso).

Pero los primeros 12 m. son contra la corriente, te tardas unos minutos y lo logras o casi lo logras, nos reunimos todos a popa del barco y hacer la Conga, ¡¡¡¡madre como tragamos agua!!!! y no avanzamos para ningún lugar.

Después de introducir varios litros de mar a nuestros estómagos, nos subimos al velero como podemos y ahora a lanzar la balsa salvavidas, nuevamente echarnos al agua y a subirnos a la balsa salvavidas, mas fácil decirlo que hacerlo. Otra vez como chanchito con el chaleco salvavidas, haces peripecia y media para subir a la balsa, que es súper reducida, cada rato había que estar contándonos en voz alta.

¡¡¡¡Un desastre!!!!, siempre había alguien que no oía, o estaba peleándose con alguna parte del equipo de emergencia. Subes a la balsa y tu pie lo pones en la entrepierna de otro que tiene puesta su bota sobre tu ojo y otro que te clava el codo entre la nuca y el oído. Después de unos minutos nos acomodamos como podemos, y alguien comenta:

¡¡¡¡...uta que incómodo.....!!!!

Sin duda alguna, incómodo, cerramos la puerta de la balsa y nos dejan ahí por unos 20 minutos, no hay oleaje, ni hace frió, y empiezan a haber indicios de mareo, nos bajamos y ahora nos toca voltear la balsa y cada uno tiene que enderezarla, después de eso, otra vez todos a la balsa, ¡¡¡¡increíble!!!!, te impulsas llegas y te clavas de hocico en el fondo, tus brazos quedan atrapados en la puerta, la mitad del cuerpo afuera y la otra mitad clavada en el fondo de la lancha que tiene como 5 cm. de agua y te empiezas a ahogar en esos 5 cm. , ya que tus brazos están atrapados, tu chaleco te tiene inmovilizado y tu única oportunidad es: ¿que alguien te ayude? o bien ¿tragarte toda el agua que hay en la balsa para evitar morir ahogado?.

Después de esa experiencia nos ponemos listos para que los compañeros que faltan de subir en cuanto lo hacen, los dejamos ahogar unos segundos y después les levantamos la cara del fondo jalándoles el cabello, y aun así nos lo agradecen.

¡¡¡¡Prueba superada!!!!. Estamos seguros que no queremos usar jamás la balsa salvavidas ni caernos al agua, sin embargo hemos decidido que si algún día lo tenemos que hacer será en Acapulco: sin mucho sol, no demasiado calor, mar plano sin viento ni corriente y solo 3 en una balsa para 6, unas cervezas y la playa a unos 25 m. de distancia y un helicóptero sobrevolándonos.

Posteriormente, nos toca aprender a usar las bengalas y señales de humo, otra vez, recargados en los guardamancebos, un compañero deteniéndonos por la espalda para que no perdamos el equilibrio y nos vayamos de hocico al mar con la bengala de por medio, la activas y ¡¡¡¡en la torre!!!!, te dijeron que no pusieras la mano cerca del tubo metálico de la bengala, se calienta que da miedo y avienta chispas que te queman, tratas de mantener el equilibrio, ojo no hay olas, las chispas de la bengala de tu vecino te queman y el calor que genera la tuya te fríe las manos, aunque la sostienes de donde debes el calor es increíble, encendimos 8, fallaron 2.

Obtenemos nuestro certificado de Safety and Sea Survival, que se suma a nuestros certificados de radioaficionados, primeros auxilios, capitán de yate y ¿¿¿¿ya no me acuerdo de que más????.

Salimos a una regata local, pedimos nos indiquen el recorrido, nos dan un mapa, no nos explican cual de todas las boyas son las nuestras y nos dicen síganlos, de todas maneras no van a ganar, salimos y ohh sorpresa, ¡¡¡¡ vamos en los primeros!!!!, y decidimos que nuestro recorrido es el mismo que el de los barcos más grandes y ahí los vamos siguiendo.

Tania dice:" ¡¡¡¡Mira!!!!, los de atrás están virando ", y le respondemos: " es porque enfrente hay un bajo ", sorpresa nos pasamos de la boya y ahora a regresar y además amurados a babor, perdemos muchos lugares, recuperándolos al final y nos divertimos de lo grande.

Llega Ricardo para la Rolex Trophy, 5 días de regatas fuera de la bahía contra barcos súper regateros con tripulaciones profesionales, ¡¡¡¡estamos cortos de tripulación!!!!, reclutamos a Diego y a Elena que viven en Australia, Tania tiene regatas en Láser y no nos puede acompañar. Salimos cortos de tripulación, al dejar la bahía, ¡¡¡¡en la mad… !!!! unas olas grandísimas y el viento arriba de los 25 nudos, y dicen: " ¿Que esto es lo normal? y en la Sydney Hobart es donde da ¡¡¡¡miedo!!!!, como estarán las cosas, mi cabeza empieza a dar vueltas a la situación y me pone nervioso, salimos bien y el barco al lado de nosotros pierde el mástil, en las ceñidas no nos va tan mal, en las popas nos barren, 2 regatas diarias, al final de la semana veleamos mucho mejor que al principio, sin ningún problema en las maniobras y son muchas y todos haciendo buen equipo.

Todas las tardes nos vamos al bar a lamer las heridas y vivir el increíble ambiente que hay, este país vive intensamente la vela, estamos en el mejor lugar que hay para cualquier velerista.

Llega, Alex, Carlos y familia y al final Franco, también llegan mis hijas y mi madre, mis sobrinos y cuñada, ya somos la tribu mexicana.

Todos los días conferencias de prensa, televisión y radio, nos vuelven famosos, están emocionados de tener un barco mexicano y más por haber venido veleando desde Acapulco, la gente nos ayuda mucho y te dan todo tipo de consejos.

Diego, dice, quiero ir a la Sydney Hobart, esto el día 23 y le decimos sí, pero solo tenemos 4 cursos de seguridad, con lo que podemos ser 8 de tripulación, si consigues tomar un curso, adelante, parece imposible, todos los instructores ya están de vacaciones, Elena consigue de manera milagrosa que nos den un curso solo a nosotros, asisten Alex, Ricardo y Elena, a la Sydney Hobart vamos Alexis, Alex, Marc, Carlos, Ricardo, Franco, Diego, Víctor y yo, somos 9.

De última hora tenemos que cambiar el sistema de la driza de la mayor, la verdad ya no hay recursos, pero no podemos irnos con esa deficiencia, y como dice Víctor, buscamos en todos nuestros shorts y encontramos el dinero para este nuevo sistema de driza para la mayor.

Contratamos un chef, Félix, de quien nos hicimos amigo en su restaurante, para que nos prepare comida congelada, se esmera de verdad y es uno de los grandes aciertos de la regata, cada día metemos 2 charolas al horno y comemos delicioso, mas cuando no hay mucho mar y viento, menos cuando las cosas están mareantes.