Bitácora de abordo.
Epílogo
El 22 de Octubre llegamos a Sydney Australia, justo 6 meses después de haber partido de Barra de Navidad, Mexico.
Termina un proyecto que nos tomo un año preparar.
¿Que paso en esos seis meses, que objetivos logramos, cual es el balance?
Si lo único que pudiera platicar de este viaje fueran historias, sentiría que esto no habría valido la pena. Sin embargo en mi quedan mucho mas que historias, historias de mar, de gentes, de vidas que se unieron a las nuestras, algunas tal vez solo por horas, otras por siempre, queda la certeza de que existen otras formas de ver el universo, otra forma de interrelacionarte con el, queda la admiración por esa naturaleza. La felicidad de ver crecer a la gente, como marinos, como personas integradas a un ambiente diferente.
Queda la satisfacción de saberte capaz, primero capaz de sobrevivir, después de
organizar y ejecutar, de compartir, sabiendo que en ocasiones de todos tal vez
tu estas llevando la peor parte, sin embargo ahí estas compartiendo y
disfrutando, disfrutando del sol en tu cara, del viento en tu cabello y de la
alegría de vivir, pero mas que nada de compartir, y mostrar a los que amas que
es lo que te mueve, ya que no existen palabras para expresarlo ni fotografías
para conservarlo
Los días que pase al lado de mis hijas, mis sobrinos, y de mis amigos, los días
que nuestros invitados compartieron el cielo y el mar con nosotros, los días
que los invitamos a formar parte de este universo, quedaron grabados en mi
memoria y no tienen precio, esos días son los que hicieron que este viaje
valiera la pena.
El atreverte a soñar y hacer realidad esos sueños, eso es lo que nadie podrá
quitarme.
Para mi, lo principal fue el compartir, poder mostrar a la gente que me rodea,
que no solo lo que esta sociedad nos muestra como importante, lo es, sino que
hay muchas otras cosas que muchas veces lo son tanto o mas que el éxito ya sea
económico, profesional o social, mucho mas importantes que el ser yo, yo y
siempre yo.
Aprender que para vivir se requiere muchas menos cosas de las que pensamos
imprescindibles, que la felicidad se puede encontrar de maneras muy diferentes
a las que conocemos
Este viaje me dejo en la memoria la belleza de un mar de mil formas, la
grandeza de un ave que vuela a tu alrededor permitiéndote compartir sus
habilidades para subsistir, y apreciarla belleza de las mismas, atardeceres que
jamás se borraran de mi ojos, platicas que jamás creíste se darían, sueños que
se hacen realidad y a su vez dan vida a nuevos sueños
Fueron 6 meses que solo a intervalos pude estar presente, pero que por medio de
mis amigos supe que a cada momento estuve ahí, de mil y un maneras, viendo por
sus ojos, sintiendo por su piel
Pero de todo, lo mas importante que dejo este viaje en mí fue la posibilidad de
seguir soñando y la certeza de que se puede luchar por seguir haciendo realidad
los sueños, puedes fracasar o tener éxito y ahí, precisamente ahí es donde
reside la hermosura de esta historia
Esto lo escribo pensando en quienes nos acompañaron, con quienes tuvimos la
fortuna de compartir ese manto de estrellas que cada noche nos cubre y ese mar
que nos dejo peregrinar por su piel.
En estas personas reconozco a quienes dieron sentido a este viaje, al
permitirme mostrarles lo que mis ojos siempre han soñado, y ellos me
permitieron ver por los suyos lo que sus sueños han forjado
Ellos son:
Marc, Victor, Daniela, Sofia, Alexis, Alex, Sonia, Lissete, Nuria, Pablo,
Alfredo y Aline
Cierro agradeciendo al Iataia que nos ha llevado por esos mares, sin el jamás
hubiera sido posible nada de esto.
Gracias, gracias a todos ellos y ahora a soñar en la Sydney Hobart.